Me comentaba un colega que se hizo un hombre con el poema "If" del Kipling, que le gustaba mucho. Que le gusta realmente el poema, me lo creo, que se ha hecho un hombre, digamos que tiene sus días.
Pero está claro que es un tío con criterio, porque también le vuelve loco Makinavaja. Así me acordé de la adaptación que hizo Ivà del "If" en boca del Maki. Me pongo a buscarla por la red y veo que la gente sube mil chorradas a internet, pero a nadie le ha dado por escanear esas páginas.
Es entonces cuando me pongo a desempolvar una vieja caja llena de revistas de "el jueves" y ahí están, el Maki y el Pitufo en un momento de los que se graban a fuego.
Y como uno cuando se pone a nadar en papel viejo siempre rescata cositas buenas, encontré también mi propio homenaje al Maki dando una vuelta por mi pueblo, que se publicó en La Firma, periódico local, que pasó del papel al digital y de ahí al cierre. Más o menos como está haciendo EL PAÍS.
Aquí la página en cuestión, con su escaneado añejo y todo.
De la misma época, algunas otras páginas. Así que con la tontería del Kipling he sacado la excusa para sacar algunas páginas primerizas.
Noches míticas de botellones
Activismo político de bar. La vida misma.
Historia martillona que superó a la realidad
Esto es una bonita costumbre que aún no hemos perdido
Aquí leía mucho el pequeño Spirou
Y ya con esto cumplo por aquí un poco. Ya cuando llueva subiremos más tebeos, si eso. Tú sabes. Ya hablamos.
Traté de hacer un resumen de la historia reciente del Sahara y su vinculación con España de una forma más o menos esquemática, con la idea de despertar el interés sobre el tema al que lo viera, y su relación con el festival de rock. Si lo conseguí o no es otra historia.
Como no había presupuesto ninguno, la forma más barata que se me ocurrió fue dibujar en un A1, escanearlo por partes, unirlo, imprimirlo en varios A3, pegarlo sobre un tablón y dar algo de color sobre el mismo a mano. Sí, quizás había formas menos trabajosas.
El tamaño final fue dos filas de A3 por 7 cada una. Esto es 208 x 84 cm.
Como tiene ya un tiempo, no vemos a Mariano, sino a Zapatero junto a Mohamed VI. Pero para lo que ha cambiado la cosa por allí, tanto monta, monta tanto.
Ahí puede verse a qué se refiere cada fecha del mural. Un trabajo impresionante de Mauro, y ya van tropecientos.
El poema que aparece en el mural es éste, y ahí podéis ver algunos poemas más.
Porque no hay mayor castigo que abocar a un pueblo pesquero al desierto, lo menos que le debemos es no olvidar la inmensa injusticia que sigue allí y que ya va pasando de una generación a otra.
Este cómic forma parte de un regalo en un intercambio cómic-libro. Mi récord de velocidad, seis páginas dibujadas en 3 horas largas, originales en A4, y otra tarde para collage y color. Click sobre las páginas para ampliar.
Rescato otro viejo cómic que guardaba por si le daba color. Lo dibujé pensando para hacer en color, con colores pasteles y que se viera el paso del tiempo atardeciendo según pasaba las páginas.
Pero ya lo comparto en blanco y negro. Prefiero ahora producir más páginas en los pocos ratos que tengo. Si le cae color se verá de nuevo por aquí. La pésima rotulación es de mi primer intento de rotulación mecánica. Nunca más. (Click para agrandar)
Como no podía volver sin nada bajo el brazo, aquí dejo un cómic que viene muy bien para estos calores.
Siempre quise darle color, pero como sé que antes de colorear esto, tengo mil cosas antes, lo dejo en eso que llaman el "glorioso blanco y negro". Sólo por la primera viñeta de la última página, estoy contento con el resultado.
Como siempre, click sobre la imagen para ampliar.
Y hasta aquí la primera etapa de SALTALATAPIA!
Ahora llegan cosas más urgentes que atender, por lo que el blog calculo que no regresará con nuevos cómics hasta mediados de febrero o primeros de marzo.
Calma que esto no se abandona. Aún me quedan muchos proyectos en mente que compartir por aquí. Recopilar y maquetar en un ISSUU los cómics hasta ahora publicados en un número 0. Número 0 porque la mayoría de lo publicado por aquí son cómics de varios años que fueron rescatados y digitalizados para tenerlos ordenados. Eso y trastear con ellos con el color digital, ya que esta era la idea original del blog. Y si hay un número 0 es porque habrá número 1, esta vez con producción reciente.
En este tiempo he dibujado nuevos cómics que estarán por aquí al regreso, más bocetos, un especial de carnaval que también caerá y algunas cosillas más.
Todo eso y más a la vuelta, así que no despistarse mucho.
Como despedida, el último cómic que he dibujado en glorioso blanco y negro, como dicen los que entienden, pero a la que se descuide le cae su capa de color.
Click para ampliar
Nos vemos en los bares, y si no por aquí a la vuelta.
A seguir bien!
Pues hasta aquí llega la saga mosquil, salvo una tira que aún queda por salir por aquí. Quién sabe, si algún día me da la picada las recupero en nuevas páginas, que algún guión queda por ahí.
Aquí la primera página de las moscas que pulularán por aquí próximamente. Y aunque tenga aparente final no acaba aquí la cosa. La semana que viene más...
Este cómic es el primero que hago con acuarela, aunque perdió mucha calidad el color al usar un mal escáner y tuvo varios retoques en el ordenador.
El reto en esta historia era hacer un cómic medianamente largo (5 páginas), enteramente a pincel, y así fue, salvo algo de rotring en la última página.
En esta ocasión la música la pone Ennio Morricone, donde se lució poniendo banda sonora a "Érase una vez en América" de Sergio Leone.
Click en las páginas para agrandar
Aquí la mitica MV Augusta que se utilizó de documentación para la primera viñeta de la segunda página:
Y una vez que acabé estas páginas, me llegaron estas imágenes de los juguetes que se mencionen en el cómic por parte del autor del relato.
La hucha mágica
El acordeón de cartón
El gol atómico. Una genialidad
Si ya es increíble que alguien guarde con ese mimo esos juguetes de infancia, para mí estas fotos son una maravilla, pues anclan en la realidad de al menos una persona estas páginas dibujadas.
Y como sé que mis páginas no hacen justicia al relato original, lo transcribo para que se pueda disfrutar sin los recortes que hice al adaptarlo:
AMARILLO
Era un niño feliz. Su pequeño paraíso lo constituía el taller de carpintería familiar, donde trabajaban su padre, su abuelo y dos tíos, uno hermano de su madre, que vivía con ellos y el otro de su padre, que junto a sus abuelos, habitaba otra zona de la casa. El pequeño siempre estaba tratando de imitarlos y con los retales que encontraba se fabricaba, mesas, barcos y todo lo que en su reducido mundo alcanzaba a imaginar. Le celebraban sus pequeños logros, aunque les oía comentar a veces: “se pasa el día clavando puntas “.
Otro momento mágico se producía cada día, cuando bajaba corriendo a la puerta de la calle al oír la moto de su padre que regresaba de su jornada de trabajo en “La Central”. Cuando la MV AUGUSTA llegaba, su gozo consistía en girar la llave de contacto que estaba sobre el faro y parar el motor.
El domingo era el peor día de la semana al no existir actividad en el taller. Se distraía con los juguetes que le trajeron los Reyes el año anterior y que eran un juego de bolos de madera coloreados, un pequeño parchís, un acordeón, con fuelle de cartón, de cinco notas y la hucha mágica que se tragaba las monedas. Al final de la tarde, cuando su padre volvía del Café, le traía invariablemente una barrita de chocolate Elgorriaga, que se comía sin dilación.
Aquel otoño, su madre le acababa de tejer un precioso jersey de lana de color amarillo, más bonito que las plumas de los canarios.
Una tarde, estando en la escuela de párvulos, entró en la misma el tio Timoteo y le dijo a la maestra que su padre se había caído con la moto y se lo habían llevado a la ciudad. Fue a casa angustiado y temeroso. De madrugada trajeron su cadáver y a la tarde siguiente, su tío lo tomó en brazos para entrarlo en la sala donde su padre yacía en la cama con la cabeza vendada. Le dijeron que le diera un beso y lo llevaron a casa de unos vecinos, donde una hora después vería a través de la ventana el cortejo fúnebre camino del cementerio.
Al domingo siguiente lo vistieron para ir a misa y al ponerle el jersey nuevo observó que la manga llevaba cosida una gran cinta negra a su alrededor. Andaba por la calle mirándola con disimulo y un sentimiento, mezcla de temor y de vergüenza, que nunca lo abandonaría, cada vez que se lo puso.
Han pasado cincuenta años y a veces, entre sus cosas, aparecen los juguetes que conserva como pequeños tesoros. Los toca unos instantes y al volverlos a guardar piensa que en todo ese tiempo nunca ha vuelto a tener un jersey amarillo.
Little Nemo in Slumberland es un cómic que gusta sí o sí, y el que dice que no, o no lo ha leído o está muerto por dentro. Porque es imposible no maravillarse con el impresionante dibujo que te hace meterte en los sueños de un niño, su perfeccionismo en el uso de la perspectiva recreando la arquitectura y su puesta en página que aún hoy sigue siendo moderna.
Porque no olvidemos que Little Nemo empezó publicándose en las páginas dominicales de un periódico un 5 de octubre de 1905.
La historia no podría ser en principio más sencilla. Las aventuras de un niño que visita el país de los sueños cada vez que duerme, despetando del mismo al caer de la cama o consolado por los padres.
Yo no podía empatizar más con el personaje, pues de pequeño me caía constantemente de la cama, cosa que solucionó mi madre poniendo tirantes por encima de las mantas amarrándome a la cama. Pero eso es otra historia.
Pues bien, esa estructura, que podría hacerse repetitiva y quemado a cualquier dibujante, en Windsor McCay se convertía en virtud, pues era su excusa perfecta para recrearse en el dibujo.
Y con esta idea fue capaz de abrir el camino en el lenguaje del cómic cada domingo con sus páginas, así como crear una escuela de dibujo que aún hoy se siente.
Pero este hombre no sólo fue de los pioneros en esto del cómic. Terminó dejando su exitosa serie para ser uno de los precursores de la animación, haciendo giras por los teatros estadounidenses con sus películas, cosa que terminó convirtiéndolo en toda una celebridad, si es que no lo era ya antes.
Aquí McCay dejando al público picueto
Dicho todo esto, ya sabéis de donde bebe la página de esta semana, que aunque en principio iba a ser en blanco y negro, acabó rematándose con unas discretas acuarelas para que no quedase tan oculta esa mariposa que revolotea.